domingo, 28 de diciembre de 2014

Deseos

#HijoDe13 dice:  'Mirá, inventé una #EscenaLectora en la cual podés elegir cada vez el libro que quieras leer."
Qué mejor regalo que éste.

¡Que el 2015 nos encuentre leyendo lo que deseemos leer, cada vez!

(Ojo: no hablo solo de libros)


Escultura, gentileza de Francisco Pérez Azulay



sábado, 6 de diciembre de 2014

Sobre el imperativo de olvidar

Cuando un poema te ronda, aparece por todas partes.
Hace unos meses, dando un taller,  encontré un libro de Pedro Salinas, era uno de esos libros que en algún momento tuve muy cerca.
Lo releí en ese silencio cargado de palabras que se da cuando se lee con otros, en silencio.

Al día siguiente, ¿casualidad? Otro hallazgo, esta vez en la voz de Mirta Colángelo.


Pasaron dos meses, y corrigiendo,  apareció otra vez el poema,  en el trabajo final de una alumna. Y otra vez la relectura.


***

La última semana de noviembre lo susurré despacio,  como un regalo. 

Me quedaron rondando algunos versos... 

"No te busco
porque sé que es imposible
encontrarte así, buscándote... "

Imposible no buscar. Tan imposible como el imperativo de olvidar. 

viernes, 17 de octubre de 2014

Sobre leer

Salimos cansados de leer contra reloj. Nos vamos despidiendo. Caminamos. Llegamos a Corrientes y los dos que quedamos entramos en algunas librerías.
La poesía completa de Hugo Mujica a 100 pesos.  Dudo pero no compro. Las aguafuertes porteñas,  a 40. Tampoco compro.
Le comento a mi compañero de lectura que estamos locos por seguir mirando libros.
Nos despedimos hasta mañana.

***

Subo al subte. Un gato negro en la tapa de un libro atrapa mi atención.
Parada,  y en un #SubteB lleno que no para de chirriar muy feo, una mujer lee.




"Amanece con un cielo muy rojo, como de fuego, aunque el viento sea fresco y húmedo y el horizonte una bruma gris. Los dos hombres han salido a cubierta y son dos caras distintas las que miran hacia la costa, oculta tras la niebla. Los ojos de Stan tienen el color de la bruma; los de Charlie, el del fuego. La brisa salada les salpica los rostros con gotas transparentes. Stan se pasa la lengua por los labios y siente, quizá por última vez en este viaje, el gusto salado del mar. Tiene los ojos celestes, pequeños y rasgados, las orejas abiertas, el pelo lacio y revuelto. Un aire de angustia lo envuelve y a pesar de sus diecisiete años está acostumbrado a fabricarse sonrisas. Ahora, lejos del circo, lejos de Londres, su cuerpo pequeño está rígido y siente que el miedo le ha caído encima desde alguna parte. "

Triste, solitario y final,  de Osvaldo Soriano.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Un libro en la vida

Un libro diminuto hoy me salvo la vida durante un rato. Me hicieron esperar y recordé que lo tenia guardado en la cartera, préstamo de la hermosa Dani Goldin. 
Es más,  ayer convivieron en mi mochila Fragmentos de un discurso amoroso y Un amor para toda la vida...
Eche cinco pesos en la ranura,  y aparece un libro. Una vieja expendedora de cigarrillos, en la Biblioteca Nacional. Compré cuatro me dijo Dani,  este me encantó.
"Pensé que si algún día, ya convertido en un escritor, un periodista me preguntaba qué era el infierno, yo le diría que el infierno era eso. Todavía hoy creo que el infierno es un domingo de verano a las tres de la tarde en Ramallo."
Un amor para todtoda a la vida,  de Sergio Bizzio. 
Un cuento que en esta edición se me hizo novela. 


martes, 26 de agosto de 2014

Encontrar un trapo rojo

En este día tan cortazariano, camino apurada. En la esquina de Av. de Los Incas y Gamarra me sorprende un trozo de tela rojo. La #EscenaLectora se me hace carne. Dudo un poco, pero decido levantar la tela y la guardo con cuidado en una bolsa. Llego tarde a mi cita, pero no puedo evitar detenerme.





Cuando desando el camino para volver a mi casa, me doy cuenta que la calle no era Gamarra sino Torrent. Fue la esquina de Los Incas y Torrent, entonces, la que me regaló un trozo de novela.

Llego a casa. Apenas entro suena el timbre. Es Daniela Goldín. Siempre es lindo que llegue.
Le cuento lo que me pasó, e inmediatamente busco Rayuela, hablamos sobre las ediciones. "Esa es la que yo leí", me dice ella. No recuerda el trapo rojo.  Me pongo a buscar el fragmento. Lo encuentro. Empiezo a leerlo pero no puedo terminar. Lloro. Dani se acerca y me abraza.

"En fin, no es fácil hablar de la Maga que a esta hora anda seguramente por Belleville o Pantin, mirando aplicadamente el suelo hasta encontrar un pedazo de género rojo. Si no lo encuentra seguirá así toda la noche, revolverá en los tachos de basura, los ojos vidriosos, convencida de que algo horrible le va a ocurrir si no encuentra esa prenda de rescate, la señal del perdón o del aplazamiento. Sé lo que es eso porque también obedezco a esas señales, también hay veces en que me toca encontrar trapo rojo."

Julio Cortázar, Rayuela.






martes, 1 de julio de 2014

El colectivo y la fe

Me subo en Baunes y Quirós. Pago 8 pesos porque no tengo la Sube y la Monedero no funciona con colectivos. Nunca anduvo.
Suben unas mujeres quejándose de la "década ganada".  Las miro.  Porque antes no aumentaba el colectivo, no.
Sube gente con bebés o con bastón y cuesta que alguien les de el asiento.
Hace un mes que no viajo en colectivo,  y éste apesta de olor a pata.
Y en eso,  veo un lector. Lee parado,  a mi lado, "Lo grandioso del cristianismo".
El viaje sigue, largo. El olor aumenta,  hediondo.
Y los pasajeros en su vaivén de subidas y bajadas con cara de resignación, de la vida que no alcanza.
Mi lector se corre de lugar pero sigue firme con su lectura. Agarra el libro con toda la mano.
Lo admiro. Sabe,  seguro,  algo que yo no. Me faltará lectura. O fe. Pero no logro entender lo grandioso del cristianismo.


lunes, 9 de junio de 2014

Agarrar la filosofía

¿Quién no tuvo alguna vez el deseo de agarrar toda la filosofía entre sus manos?
El 5 de mayo de 2014, en el #SubteA, este señor lo hacía.
No se porque caminos andaría en su lectura. Solo puedo decir que estaba muy concentrado en un subte que no paraba de tirar estímulos para sacarte de dónde estuvieras.
Inmediatamente me acordé de algunos fragmentos de este libro, que, como el lector de esta #EscenaLectora, quiere agarrar toda la filosofía en sus hojas. 

"Vemos, pues, que resulta más fácil hacerse preguntas filosóficas que contestarlas. También hoy en día cada uno tiene que buscar sus propias respuestas a esas mismas preguntas. No se puede consultar una enciclopedia para ver si existe Dios o si hay otra vida después de la muerte. La enciclopedia tampoco nos proporciona una respuesta a cómo debemos vivir. No obstante, a la hora de formar nuestra propia opinión sobre la vida, puede resultar de gran ayuda leer lo que otros han pensado..."
[...]
"En realidad, nosotros somos el conejo blanco que se saca del sombrero de copa. La diferencia entre nosotros y el conejo blanco es simplemente que el conejo no tiene sensación de participar en un juego de magia. Nosotros somos distintos. Pensamos que participamos en algo misterioso y nos gustaría desvelar ese misterio..."
El mundo de Sofia,  de Jostein Gaarder.


martes, 29 de abril de 2014

La mujer rota, circa 1969

Esos días que me quiero suicidar de incomodidad,  de la ropa que elegí,  del peso que cargo, del día eterno.

Me subo al #SubteB  y no hay lugar ni para desmayarse. La bolsa que llevo es incómoda y difícil de maniobrar.

Un señor se aferra a su libro, La víspera de Santa Venus, de Anthony Burgess, pero aunque lo intenta, no encuentra el hueco para abrirlo.

***

"--Tolondrona. Negligente ser semirracional. -Los insultos de Sir Benjamin
Drayton eran siempre demasiado literarios para ser realmente ofensivos-.
Mentecatos descerebrados: eso es lo que tenemos, eso es todo lo que tenemos.
¿Sentido común? ¿Pero cómo va a tener sentido común usted, que es un torbellino,
una fea bruja, un infame montón de basura? Esas cosas, -dijo Sir Benjamin-,
tienen un valor inestimable. ¿Lo oye usted, saco de tripas, mondongo rancio? ¡Un
valor inestimable, gata palurda! ¿Es que tengo que ver mis planes desbaratados a
cada paso, ser burlado, atropellado por desaforados destructores y profanadores
deliberados? Los godos, llegan los godos. Los vándalos me persiguen. ¡Que dios
me dé paciencia!"

Anthony Burgess, La víspera de Santa Venus.

***

A mi lado, lejana a mi incomodidad a la que se le suma sostener la bolsa en esa suerte de estante que tiene el subte y que nunca suelo usar, una mujer lee a Murakami. 
Cuando levanta la vista me saluda. Me doy cuenta que la conozco pero tardo en entender de dónde. Lo descubro. Conversamos dos segundos hasta que ella, afortunada, se baja. Antes me cuenta que no es Murakami, que lee Los suicidas del fin del mundo, de Leila Guerriero, Y me cuenta que no puede parar.

El subte continua con su rutina de vomitar pasajeros. Entre las estaciones Federico Lacroze y Los Incas se abre un espacio. Dos lectores. Dos libros. Asesinato de calidad, de John Le Carré y Pura anarquía, de Woody Allen. 

Me bajo en Los incas.  La cartera pesa, la bolsa gigante también. Me detengo para acomodarme antes de seguir caminando.

***

“Aquellos folletos incluían consejos prácticos sobre cómo conseguir energía espiritual, sobre cómo vencer el estrés mediante el amor, y sobre exactamente adónde ir y qué formularios rellenar para reencarnarse”

Woody Allen, Pura anarquía.

***

Al salir de la escalera mecánica se rompe una manija de mi bolsa, entonces la veo. Allí dentro está, protegida por un folio, La mujer rota, circa 1969. La misma edición que leí y perdí, regalo de mi amiga Lucrecia, Ese libro conmigo otra vez, me salva el día.



"Nos reíamos. Sin embargo, no hay de que reír."

Simone De Beauvoir

miércoles, 23 de abril de 2014

Siempre la oscuridad


Los libros de Emecé tienen sabor a lectura a escondidas para mí. No especialmente éste, que no leí y cuya edición es bastante nueva. Pero ayer, en el #SubteA, esta lectora que no leía capturó mi atención. Dejé mi asiento y me acerqué.


"Lo miró, súbitamente alarmada.
-¿Cómo es que sabe mi...?
Sintió el pinchazo de una aguja hipodérmica en el brazo y un instante después se
entregó a la oscuridad que la esperaba."

Sheldon, Sydney. ¿Tienes miedo a la oscuridad?. Emecé: Buenos Aires, 2005.


Y pensé en  Marguerite Duras cuando escribió: “Tal vez siempre se lee en la oscuridad. Aun en pleno sol, afuera la noche se agolpa en derredor de un libro”



lunes, 14 de abril de 2014

Un comienzo que empezó hace rato

Uno de mis hijos de doce me cuenta que sacó una foto en el colectivo. "Es genial mamá, estaba leyendo a Cortázar, creo que final de algo." Me pongo contenta y me preocupo, todo en un tiempo. Ya le habré pasado la manía de coleccionar #EscenasLectoras...

Recibo la foto, y este final se me hace comienzo.
¿Estaría la lectora leyendo No se culpe a nadie?




"El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo. No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo."

Julio Cortázar, No se culpe a nadie, en Final del Juego.



(Foto, gentileza de Matías Pérez Azulay) 

domingo, 30 de marzo de 2014

Los riesgos de leer

Sobre la lectura y sus implicancias.
El jardín de bronce, en plena calle, tan cercana al barrio de la historia.

El relato cuando se mete en un cuerpo,
y no lo abandona ni cruzando.




"Ahora sentía en carne propia lo que solo había podido imaginar lejanamente: cada desaparecido es el comienzo de un grito que ya no se detiene. La muerte es algo más liberador, es algo que tristemente da una respuesta. Pero alguien que desaparece es una pregunta interminable."

El jardín de bronce, Gustavo Malajovich.



martes, 18 de marzo de 2014

I like

Estamos en un bar. Ella saca un libro y hace que lee. ¿O lo lee realmente?
Me comparte una frase. Hablamos sobre poder leer en inglés-su caso- y no poder -el mio-.
Ella y yo trabajamos juntas hace algunos años. Cuatro, o tal vez tres y medio. 
Armamos un buen equipo y nos gusta trabajar juntas,  todo lo que logramos hacer más allá de las condiciones extrañas en las que lo hacemos. Extrañas, de más está decirlo, es un eufemismo...

La cuestión es que nos entusiasmamos charlando. La cerveza negra resulta certera y tan necesaria en estos días de vorágine, que el tiempo transcurre distinto.
Le cuento de mis #EscenasLectoras. Jugamos a hacer estadísticas: novedades, libros viejos, novela, ensayo, política, poesía...

En el bar la gente juega al pool.

Cuando llego a casa, luego de la cerveza y el plato de queso, no dejo de recordar el libro.
Entonces prendo la computadora para buscarlo en Google, pero me distraigo, porque en ese instante me llega un mail. Ella me escribe que finalmente va a cocinar milanesas de soja con arroz, y  me manda la frase que me leyó en el bar:

"Obviously, as an adult I realize this girl-on-girl sabotage is the third worst kind of female behavior, right behind sayin "like" all the time and leaving your baby in a dumpster".

Tina Fey,  Bossypants.

Yo, digo "me gusta", y cocino también milanesas, mientras sigo pensando en que me encantaría saber leer bien en inglés. Pero no.

domingo, 23 de febrero de 2014

La medida de la intensidad

¿Cómo se mide la intensidad de una semana?
¿Cómo se define?




La semana que pasó, la intensidad, para mí, fueron los participantes del curso intensivo que dí en CePA. Promoción de la lectura desde la biblioteca, todos los días, de 17 a 21.30.
Bibliotecarios y docentes pensando, leyendo, escribiendo e intercambiando sobre #Lij.



En este contexto, con un Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que es una vergüenza, con miles de chicos sin vacantes, casi cuarenta personas decidieron ocupar sus tardes-noches en su formación, luego de cumplir, la mayoría, dos turnos en sus respectivas escuelas.
Yo los aplaudo y los admiro.



Y además de todos los libros que circularon, de todas las lecturas grupales e individuales, hubo una lectura por entregas: Mi amigo el pintor, de Lygia Bojunga Nunes. Una novela que rompe estructuras e invita a una conversación profunda sobre la literatura, sin adjetivos.

"No sé si nací así o si me fui volviendo así a causa de mi amigo pintor, pero cuando miro una cosa enseguida me fijo en el color.
Gente, casa, libro, siempre es igual: primero me quedo mirando el color de los ojos, de la puerta, de la cubierta; solo después me pongo a ver lo demás."


Mi amigo el pintor, Lygia Bojunga Nunes.




martes, 11 de febrero de 2014

Sobre héroes perdidos



En el pisado, apretujado y lento #SubteB de hoy a la mañana, entre paraguas por las dudas la lluvia, carteras, bolsos y bolsitas, un lector.
Lee en inglés. Es un hombre joven, de unos treinta años, que me hace pensar en la literatura sin adjetivos de la que habla María Teresa Andruetto. Lee el mismo libro que hace unos meses leyó uno de mis hijos de 12: The Lost Hero.

Me atrae mucho la tapa que en el maremágnum subterráneo, queda exactamente a mi lado.

"TODO SUCEDIÓ ANTES DE LA ELECTROCUCIÓN. Jason estaba teniendo un día horrible.
Se despertó en un asiento de atrás de un autobús escolar, sin estar seguro de donde estaba, cogido de la mano de una chica que no conocía. Esa no era la parte horrible. La chica era muy atractiva, pero él no podía figurarse ni lo que era ni lo que estaba haciendo ahí. Él se levantó y se restregó los ojos, intentando pensar."

El héroe perdido, Rick Riordan





Aquí en este subte, hoy, todos somos un poco héroes perdidos. 
Bueno, en realidad héroes no sé, pero perdidos seguro.




sábado, 8 de febrero de 2014

Fumando lee


“-¿A qué escuadrilla pertenecen ustedes? -preguntó Satterly.
-¿Cómo dice?
-¿Qué número tienen?, ustedes tienen que tener un número.
-Oh! – dijo Gibson-, ¿dónde se consigue eso?
-En alguna parte del Ministerio del Aire – dijo Satterly -, pero probablemente allí no son tan rápidos como aquí. Yo se lo voy a conseguir. Mientras tanto será mejor que se llamen “La escuadrilla X”. ”


Los destructores de diques (Dam Busters), de Paul Brickhill


9.35 a.m.
Primer día laboral de 2014.
Primer lunes de febrero.
Llueve y no hay #SubteB.
Sin embargo, en el terror del centro, aparece este señor con sombrero, que, habano en mano, construye un lunes otro.
Fumando, lee.




domingo, 2 de febrero de 2014

Viejas preguntas




¿Duermen las plantas?
¿Qué es un oasis?
¿Cómo se forman los colores en un prisma?
¿Qué significa S.O.S?
¿Hay animales que duermen durante el invierno?
...

¿Cómo es que los libros aparecen siempre en mi camino?
Esta última pregunta me la hago yo, mientras pienso que desde que rescaté este libro de la basura, tuve ganas de releerlo.
Son preguntas viejas, que leí hace más de 30 años. Pero no pude dejarlas en la vereda. Necesité seguir preguntando, y repreguntando.





Será por eso, que luego de una caminata por Agronomía, por la calle Andonaegui, este libro me hizo parar. Los libros me detienen y me hacen andar. ¡Vaya paradoja!




¿Cómo propaga la Naturaleza las semillas?
La semilla de las plantas, contenida en el fruto, guarda en su interior el germen de otra planta, muy pequeña, que se llama embrión. La Naturaleza ayuda de diversos modos a las plantas para que puedan propagar sus semillas a la distancia. De otra forma, crecerían siempre en un mismo sitio, donde sus semillas caen al suelo, en la zona donde está la planta madre.

Así con las plantas como con la lectura, pienso.


(Preguntas y respuestas para NIÑOS CURIOSOS, 
de Albertina Juliot. Ilustraciones de Santos Martínez Koch. Editorial Sigmar, Buenos Aires, 1972)


domingo, 26 de enero de 2014

Desayuno

Me despierto casi con mi Kindle en la mano y leo un par de cuentos se Alice Munro. En ambos, los pastores tienen un lugar bastante central.
Y luego, en el diario, me sorprende este poema de Dorothy Parker.
Textos que se entrelazan,  aunque aquí no llueve y los ruidos inutiles son los de las chicharras al sol, fresquito por fin, de este enero en Buenos Aires.

Domingo
Un cúmulo de periódicos
desparramados en una profusión sofocante.
Los suplementos con sus interiores al descubierto descaradamente
haciendo alarde de sus escabrosos contenidos
"divorciado siete veces volverá a casarse con su primera esposa",
hojas sin abrir de anuncios de "Se precisa";
editoriales arrugados en un frenesí de hastío;
página sobre la alta sociedad,  ennegrecida con fotografías mentirosas.
Montones sin fin,  sin comienzo de periódicos...
Fuera una débil lluvia gris,
que cae, que cae ,
con la apagada monotonía de los ruidos inútiles,
como la voz de un pastor que recita el oficio de un matrimonio.
Dorothy Parker en el Radar arrugado de este domingo 26 de enero de 2014.

miércoles, 15 de enero de 2014

Rojo y gastado

Sube al #SubteB tambaleándose. Le cuesta sostenerse en el vaivén. Tres de los que estábamos sentados nos paramos para cederle el asiento.
Al final se sienta a mi lado, un chico que  bajaba en la estación siguiente insistió en quedarse parado.
Se acomoda, abre su bolso y saca el libro. 
Un libro rojo, pequeño y viejo.
La política en España, leo de reojo. 
El libro tiene una cinta gastada en la punta con la que marca el sitio dónde deja de leer, exactamente una estación antes de bajarse.



sábado, 4 de enero de 2014

Leer al futuro

Año nuevo.
"Lobo abuelo cuenta cuentos.
Cambia el cuerpo, las patas,  los aullidos...
¡Cómo cambia y cuánto cambia en cada cuento!
[...]
Lobo abuelo cuenta cuentos y hace que todos viajen al bosque donde todo es posible, hasta los gritos del silencio."
Un lugar en el bosque, de Armando Quintero
Regalos de fin de año: un libro, un vestido, un disco, una taza, una bombacha y una #EscenaLectora.
La lectura íntima, con otros.  Madres, hijas, tías, hermanas,  hermanos: lecturas.
La voz que cuenta, las historias que se escuchan incluso antes de llegar, incluso antes de saber que se está escuchando un cuento.
"(...) El que más asustado estaba - desde que se había enterado que la Caperucita Feroz andaba recorriendo el bosque de lo más campante- era el lobito Rojo, un animal hermoso como nunca nadie viera. "
Lobo Rojo y Caperucita Feroz, de Elsa Bornemann.
Y en mi memoria, otra historia:
Muchachita del bosque
- Escucha-dijo Lobo Grande a Lobo Pequeño-. Y pon mucha atención.  Si por un sendero pasa una niña con una cesta y una caperuza de este color - le mostró unas guindas-, ni le hables. ¡Es un ser muy peligroso! Esa muchachita tuvo mucho que ver con el triste final de tu tatarabuelo.
Un lugar en el bosque,  de Armando Quintero
(Se agradece a @farineta la foto y a @lepetitescargot el libro que se lee en la escena)