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martes, 10 de marzo de 2015

Marzo definitivo

Camino hacia una oficina donde nunca hay nadie temprano. Solo me apura la necesidad de llegar en el horario acordado.
Entro al subte.  Una mujer joven lee la biblia. 


Buscando lecturas entre otras razones, cambio de vagón.



Y entonces, un lector de la Rolling Stone.




Me bajo al final del recorrido. Camino por Alem, doblo la esquina.
En la entrada de un edificio, un hombre lee Goliat / El fin de los mares, de Steve Alten.


Yo sigo andando pero una lectora me detiene.  
No se lo qué lee, solo logro ver que el capitulo se llama Febrero.
La miro por la ventana del bar, sola, en su mesa, con un café. Las miguitas en el plato se me hacen recuerdo de  sabor y  tiempo.



Estamos en marzo,  pero yo quiero ese febrero. 

martes, 18 de marzo de 2014

I like

Estamos en un bar. Ella saca un libro y hace que lee. ¿O lo lee realmente?
Me comparte una frase. Hablamos sobre poder leer en inglés-su caso- y no poder -el mio-.
Ella y yo trabajamos juntas hace algunos años. Cuatro, o tal vez tres y medio. 
Armamos un buen equipo y nos gusta trabajar juntas,  todo lo que logramos hacer más allá de las condiciones extrañas en las que lo hacemos. Extrañas, de más está decirlo, es un eufemismo...

La cuestión es que nos entusiasmamos charlando. La cerveza negra resulta certera y tan necesaria en estos días de vorágine, que el tiempo transcurre distinto.
Le cuento de mis #EscenasLectoras. Jugamos a hacer estadísticas: novedades, libros viejos, novela, ensayo, política, poesía...

En el bar la gente juega al pool.

Cuando llego a casa, luego de la cerveza y el plato de queso, no dejo de recordar el libro.
Entonces prendo la computadora para buscarlo en Google, pero me distraigo, porque en ese instante me llega un mail. Ella me escribe que finalmente va a cocinar milanesas de soja con arroz, y  me manda la frase que me leyó en el bar:

"Obviously, as an adult I realize this girl-on-girl sabotage is the third worst kind of female behavior, right behind sayin "like" all the time and leaving your baby in a dumpster".

Tina Fey,  Bossypants.

Yo, digo "me gusta", y cocino también milanesas, mientras sigo pensando en que me encantaría saber leer bien en inglés. Pero no.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Rosario siempre estuvo cerca

Hablo por teléfono con Lili Quillay y le comento que gracias a un encuentro ¿fortuito?  le va a llegar algo de mi parte. Es un viernes furioso en Buenos Aires y mi próximo destino es el centro. Camino al subte pensando en Rosario.

Lee con auriculares grandes marca Sony. Yo me subo en Tronador y lo veo leer, lo miro escuchar. Lo escucho leer aunque no hable.
Detiene su lectura. Marca el ritmo. Vuelve a leer.
¿Leerá al compás?
Cuando me siento, el título aparece: La mesa de los galanes del negro Fontanarrosa. Otra vez Rosario.




"Sin embargo un día, el Colorado llegó a “El Cairo” considerablemente excitado. Lo había llamado el rubio desde su tanguero reducto de Pompeya, para imponerlo de una infausta noticia: había muerto el padre, aquel viejo ferroviario que inaugurara la estirpe canalla y que supiera jugar en Sparta y Rosario Central. El Colorado —siempre de acuerdo a su versión oral— se había realmente conmovido. Que ese tipo, su simpatía estival, lo llamara al solo efecto de comentarle la muerte de su progenitor, era una palmaria demostración de que aquella amistad (surgida de los colores gloriosos) era más profunda que lo sensorialmente perceptible y que, por lo tanto, el rubio —ahora huérfano— deseaba compartir el momento de congoja con el circunstancial amigo, tan lejano.
—Pero la cosa no terminaba allí —advirtió el Colorado, nuevamente en la Mesa de los Galanes, esta vez enriquecida por la presencia del Pochi y de Belmondo—. La cosa no terminaba allí. Parece que el viejo, antes de morir, pidió como última voluntad, que sus cenizas se tiraran en las canchas de Sparta y de Central, los dos cuadros donde él jugó...
Por los muchachos cruzó una sombra de respetuosa sorpresa.
—La mitad de las cenizas —especificó el Colo— en la cancha de Sparta. Y la otra mitad en el Gigante ¡Mirá vos el deseo del tipo!
—¿Y alcanza para tanto? —frunció la cara el Pitufo, siempre un poco irreverente.
—¡Y qué sé yo! ¡Qué sé yo! Te imaginás que nunca me vi metido en un trámite de éstos, Pitufo.
—¿Era grandote el hombre? —lo del Centu tampoco sonó muy cuidadoso."

Cenizas, Roberto Fontanarrosa

***

Entonces pienso en el El Cairo, que como tantos, quise conocer ni bien pisé Rosario la primera vez hace tantísimos años, en una época en la que llegaba el viernes a la noche y la pregunta era: ¿Este fin de semana a dónde?
Cenas y cafés con amigos de allá y de acá. Encuentros. Estar en el lugar de el hecho. Ver la mesa. Los libros. Las fotos. El Larousse ilustrado que dicen que dejó allí Malena, una de las pocas mujeres que se sentaron en la mesa de los galanes.

Y del recuerdo de El Cairo a la cena del jueves: Ni bien me senté en una mesa repleta de conocidos virtuales o desconocidos reales, uno de los comensales dijo al pasar que era de Rosario. Le pregunte si volvía para allí después de la cena, me dijo que si. Le pregunté si no le llevaría algo a una amiga. Sorprendido me dijo también que si. "¿Tenés acá lo que querés que lleve?". Las carteras femeninas encierran tantos misterios, le dije.
Y entonces viajaron las Postales La Vereda 2013 para Rosario.



Un detective en La Vereda

Juan Pedro Joaquín Casas
Tiene 18 años.
Un tipo vino y tocó el gatillo, cuando le quería sacar la pistola. La bala rebotó en una mosca y le dio a él mismo. Se casó con Lady Gaga.
Como todos los detectives, sale a investigar de noche. Y de día se hace pasar por otra cosa, como le dice su jefe, para que no los descubran.
Cuando le preguntan su nombre, él dice que se llama Gabriel. Y cuando le preguntan su apellido, dice Velázquez. Su sobrenombre es “Cabezón”. 


Un detective en La Vereda (fragmento), 
creación colectiva (grupo de 9 a 12 años), 
Taller de escritores La Verrea, 2013.


Cabe destacar que el comensal al que le pedí semejante favor postal era a este ese entonces de los desconocidos totales. Real y virtualmente hablando.

Pero bueno, todos sabemos que Rosario siempre estuvo cerca.

domingo, 9 de junio de 2013

Una lectura de sábado.