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lunes, 14 de abril de 2014

Un comienzo que empezó hace rato

Uno de mis hijos de doce me cuenta que sacó una foto en el colectivo. "Es genial mamá, estaba leyendo a Cortázar, creo que final de algo." Me pongo contenta y me preocupo, todo en un tiempo. Ya le habré pasado la manía de coleccionar #EscenasLectoras...

Recibo la foto, y este final se me hace comienzo.
¿Estaría la lectora leyendo No se culpe a nadie?




"El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo. No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo."

Julio Cortázar, No se culpe a nadie, en Final del Juego.



(Foto, gentileza de Matías Pérez Azulay) 

sábado, 4 de enero de 2014

Leer al futuro

Año nuevo.
"Lobo abuelo cuenta cuentos.
Cambia el cuerpo, las patas,  los aullidos...
¡Cómo cambia y cuánto cambia en cada cuento!
[...]
Lobo abuelo cuenta cuentos y hace que todos viajen al bosque donde todo es posible, hasta los gritos del silencio."
Un lugar en el bosque, de Armando Quintero
Regalos de fin de año: un libro, un vestido, un disco, una taza, una bombacha y una #EscenaLectora.
La lectura íntima, con otros.  Madres, hijas, tías, hermanas,  hermanos: lecturas.
La voz que cuenta, las historias que se escuchan incluso antes de llegar, incluso antes de saber que se está escuchando un cuento.
"(...) El que más asustado estaba - desde que se había enterado que la Caperucita Feroz andaba recorriendo el bosque de lo más campante- era el lobito Rojo, un animal hermoso como nunca nadie viera. "
Lobo Rojo y Caperucita Feroz, de Elsa Bornemann.
Y en mi memoria, otra historia:
Muchachita del bosque
- Escucha-dijo Lobo Grande a Lobo Pequeño-. Y pon mucha atención.  Si por un sendero pasa una niña con una cesta y una caperuza de este color - le mostró unas guindas-, ni le hables. ¡Es un ser muy peligroso! Esa muchachita tuvo mucho que ver con el triste final de tu tatarabuelo.
Un lugar en el bosque,  de Armando Quintero
(Se agradece a @farineta la foto y a @lepetitescargot el libro que se lee en la escena)




domingo, 29 de diciembre de 2013

Leer al río

A la vera del río Anisacate, que amenaza crecida, tres varones leen.
Francisco lee Heredera de un secreto, de Elisa Roldán.
Pablo lee Nueve cuentos, de J. D. Salinger.
Matías, en el #Kindle, lee La marca de Atenea, de Rick Riordan.
Mauro, en Buenos Aires, cerca de otro río, está a punto de sacarle el envoltorio a Zama, de Di Benedetto.
Mis lectores terminan el año leyendo. Y el río, acompañando.





domingo, 20 de octubre de 2013

Abuelas y nietas.

Ayer en un vaivén de emails laborales, me llega un email cuyo asunto es "Abuelas y nietas". Y entonces, como si fueran polaroids aparecen mi abuela y mi bobe. Uno de mis abuelos, mi ceide, compró una cámara Polaroid ni bien salieron a la venta y recuerdo esa magia en sus manos. Y la alegría cuando me la prestaba.


(De izquierda a derecha: la Bobe Betty, la señora Luisa, el Ceide Ignacio y la Abuela Lía. Un hombre rodeado, fotografiado por su nieta).

Con mi abuela nos unió luego de muchos años de desazón y desencuentros: El amor en los tiempos del cólera. Con mi bobe, en su casa, se respiraban libros y estantes llenos por todos lados, desde Sartre a la colección completa de Selecciones, de Readers Digest, novelas de Emecé, como la vida de Cocó Chanel y policiales. Muchos policiales. Y sus historias inventadas. Y sus historias reales... Pero eso es otro cantar, otro leer, otra escena.

***

La cuestión es, sigo con el email de Dani Goldín, que me escribe:
"ya que es un día de fotos...! La del avión, era Todo cuanto amé."
Tres generaciones que viajan juntas, y comparten, en tránsito, lectura.




"...Las historias que relatamos sobre nosotros mismos solo pueden narrarse en pasado. El pasado se remonta hacia atrás desde donde ahora nos encontramos, y ya no somos actores de la historia sino espectadores que se han decidido a hablar..."


“…la dificultad de ver con claridad me persiguió desde mucho tiempo antes de que me fallaran los ojos. Se trata de un problema asociado a la perspectiva del espectador (…). Con todo, el alejamiento tampoco garantiza la precisión, aunque a veces ayuda."

Siri Husvedt, Todo cuanto amé.

***

El email  sigue así: "las de las sillas, Don Fresquete del copete."
La abuela de la silla, aclaro, es referente de un centro comunitario y fue con su nieta a una capacitación sobre Promoción de la lectura. Al principio, cada una con un libro, eligen leer en una intimidad compartida... La abuela: Dos ratones, una rata y un queso, de Claudia Rueda, la nieta, reitero, Don Fresquete.



Luego Don Fresquete se cuela y la lectura es compartida.


“Se ha marchado Don Fresquete a volar en barrilete."

Maria Elena Walsh, Don Fresquete.


(Fotos: gentileza de Daniela Goldín)

domingo, 15 de septiembre de 2013

Leer con otros: Madre e hija

Esta #EscenaLectora me llega por mail. La miro y pienso que va con una serie de #EscenasLectoras que vengo capturando o recibiendo: las familiares.
Madres, padres, hijos, primos, tíos, abuelos, abuelas, tías. Unos con otros. Cada uno con su libro. Todos con un mismo libro. En silencio, en voz alta. En el silencio lleno de otros silencios leyendo junto al de uno. En las casas donde hay libros, en las que no. ¿Cómo, cuándo y dónde se da, cuando sucede, la lectura con la familia?



"Descubrir algo nuevo que nadie sabía hasta ese momento. No hay nada más emocionante que eso"

La clave secreta del universo, de Lucy y Stephen Hawking


Madre e hija. (Cortesía de Ana Paolini)


" El disfruta con la alegría de ella, una alegría sin afectación. Le sorprende que una hora y media por semana en compañía de una mujer le baste para sentirse feliz, a él, que antes creía necesitar una esposa, un hogar, un matrimonio. En fin de cuentas, sus necesidades resultan ser muy sencillas, livianas y pasajeras, como las de una mariposa. No hay emociones, o no hay ninguna salvo las más difíciles de adivinar: un bajo continúo de satisfacción, como el runrún del tráfico que arrulla al habitante de la ciudad hasta que se adormece, o como el silencio de la noche para los habitantes del campo. "

Desgracia, de J. M. Coetzee