Mostrando entradas con la etiqueta Leer parados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leer parados. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de octubre de 2014

Sobre leer

Salimos cansados de leer contra reloj. Nos vamos despidiendo. Caminamos. Llegamos a Corrientes y los dos que quedamos entramos en algunas librerías.
La poesía completa de Hugo Mujica a 100 pesos.  Dudo pero no compro. Las aguafuertes porteñas,  a 40. Tampoco compro.
Le comento a mi compañero de lectura que estamos locos por seguir mirando libros.
Nos despedimos hasta mañana.

***

Subo al subte. Un gato negro en la tapa de un libro atrapa mi atención.
Parada,  y en un #SubteB lleno que no para de chirriar muy feo, una mujer lee.




"Amanece con un cielo muy rojo, como de fuego, aunque el viento sea fresco y húmedo y el horizonte una bruma gris. Los dos hombres han salido a cubierta y son dos caras distintas las que miran hacia la costa, oculta tras la niebla. Los ojos de Stan tienen el color de la bruma; los de Charlie, el del fuego. La brisa salada les salpica los rostros con gotas transparentes. Stan se pasa la lengua por los labios y siente, quizá por última vez en este viaje, el gusto salado del mar. Tiene los ojos celestes, pequeños y rasgados, las orejas abiertas, el pelo lacio y revuelto. Un aire de angustia lo envuelve y a pesar de sus diecisiete años está acostumbrado a fabricarse sonrisas. Ahora, lejos del circo, lejos de Londres, su cuerpo pequeño está rígido y siente que el miedo le ha caído encima desde alguna parte. "

Triste, solitario y final,  de Osvaldo Soriano.