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jueves, 5 de febrero de 2015

Justo y necesario

Subo al #SubteB en una corrida por unas llaves y un par de libros. Quiero llegar a destino, pero las estaciones se toman su tiempo...
En eso, a mi lado, la palabra justa me invita a detenerme.

"Sólo obtienes algo de los libros si eres capaz de poner algo tuyo en lo que estás leyendo. Quiero decir que sólo si te aproximas al libro con el ánimo dispuesto a herir y ser herido en el duelo de la lectura, a polemizar, a convencer y ser convencido, y luego una vez enriquecido con lo que has aprendido, a emplearlo en construir algo en la vida o en el trabajo."

La mujer justa,  de Sándor Márai

domingo, 28 de diciembre de 2014

Deseos

#HijoDe13 dice:  'Mirá, inventé una #EscenaLectora en la cual podés elegir cada vez el libro que quieras leer."
Qué mejor regalo que éste.

¡Que el 2015 nos encuentre leyendo lo que deseemos leer, cada vez!

(Ojo: no hablo solo de libros)


Escultura, gentileza de Francisco Pérez Azulay



sábado, 6 de diciembre de 2014

Sobre el imperativo de olvidar

Cuando un poema te ronda, aparece por todas partes.
Hace unos meses, dando un taller,  encontré un libro de Pedro Salinas, era uno de esos libros que en algún momento tuve muy cerca.
Lo releí en ese silencio cargado de palabras que se da cuando se lee con otros, en silencio.

Al día siguiente, ¿casualidad? Otro hallazgo, esta vez en la voz de Mirta Colángelo.


Pasaron dos meses, y corrigiendo,  apareció otra vez el poema,  en el trabajo final de una alumna. Y otra vez la relectura.


***

La última semana de noviembre lo susurré despacio,  como un regalo. 

Me quedaron rondando algunos versos... 

"No te busco
porque sé que es imposible
encontrarte así, buscándote... "

Imposible no buscar. Tan imposible como el imperativo de olvidar. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Un libro en la vida

Un libro diminuto hoy me salvo la vida durante un rato. Me hicieron esperar y recordé que lo tenia guardado en la cartera, préstamo de la hermosa Dani Goldin. 
Es más,  ayer convivieron en mi mochila Fragmentos de un discurso amoroso y Un amor para toda la vida...
Eche cinco pesos en la ranura,  y aparece un libro. Una vieja expendedora de cigarrillos, en la Biblioteca Nacional. Compré cuatro me dijo Dani,  este me encantó.
"Pensé que si algún día, ya convertido en un escritor, un periodista me preguntaba qué era el infierno, yo le diría que el infierno era eso. Todavía hoy creo que el infierno es un domingo de verano a las tres de la tarde en Ramallo."
Un amor para todtoda a la vida,  de Sergio Bizzio. 
Un cuento que en esta edición se me hizo novela. 


martes, 26 de agosto de 2014

Encontrar un trapo rojo

En este día tan cortazariano, camino apurada. En la esquina de Av. de Los Incas y Gamarra me sorprende un trozo de tela rojo. La #EscenaLectora se me hace carne. Dudo un poco, pero decido levantar la tela y la guardo con cuidado en una bolsa. Llego tarde a mi cita, pero no puedo evitar detenerme.





Cuando desando el camino para volver a mi casa, me doy cuenta que la calle no era Gamarra sino Torrent. Fue la esquina de Los Incas y Torrent, entonces, la que me regaló un trozo de novela.

Llego a casa. Apenas entro suena el timbre. Es Daniela Goldín. Siempre es lindo que llegue.
Le cuento lo que me pasó, e inmediatamente busco Rayuela, hablamos sobre las ediciones. "Esa es la que yo leí", me dice ella. No recuerda el trapo rojo.  Me pongo a buscar el fragmento. Lo encuentro. Empiezo a leerlo pero no puedo terminar. Lloro. Dani se acerca y me abraza.

"En fin, no es fácil hablar de la Maga que a esta hora anda seguramente por Belleville o Pantin, mirando aplicadamente el suelo hasta encontrar un pedazo de género rojo. Si no lo encuentra seguirá así toda la noche, revolverá en los tachos de basura, los ojos vidriosos, convencida de que algo horrible le va a ocurrir si no encuentra esa prenda de rescate, la señal del perdón o del aplazamiento. Sé lo que es eso porque también obedezco a esas señales, también hay veces en que me toca encontrar trapo rojo."

Julio Cortázar, Rayuela.






martes, 29 de abril de 2014

La mujer rota, circa 1969

Esos días que me quiero suicidar de incomodidad,  de la ropa que elegí,  del peso que cargo, del día eterno.

Me subo al #SubteB  y no hay lugar ni para desmayarse. La bolsa que llevo es incómoda y difícil de maniobrar.

Un señor se aferra a su libro, La víspera de Santa Venus, de Anthony Burgess, pero aunque lo intenta, no encuentra el hueco para abrirlo.

***

"--Tolondrona. Negligente ser semirracional. -Los insultos de Sir Benjamin
Drayton eran siempre demasiado literarios para ser realmente ofensivos-.
Mentecatos descerebrados: eso es lo que tenemos, eso es todo lo que tenemos.
¿Sentido común? ¿Pero cómo va a tener sentido común usted, que es un torbellino,
una fea bruja, un infame montón de basura? Esas cosas, -dijo Sir Benjamin-,
tienen un valor inestimable. ¿Lo oye usted, saco de tripas, mondongo rancio? ¡Un
valor inestimable, gata palurda! ¿Es que tengo que ver mis planes desbaratados a
cada paso, ser burlado, atropellado por desaforados destructores y profanadores
deliberados? Los godos, llegan los godos. Los vándalos me persiguen. ¡Que dios
me dé paciencia!"

Anthony Burgess, La víspera de Santa Venus.

***

A mi lado, lejana a mi incomodidad a la que se le suma sostener la bolsa en esa suerte de estante que tiene el subte y que nunca suelo usar, una mujer lee a Murakami. 
Cuando levanta la vista me saluda. Me doy cuenta que la conozco pero tardo en entender de dónde. Lo descubro. Conversamos dos segundos hasta que ella, afortunada, se baja. Antes me cuenta que no es Murakami, que lee Los suicidas del fin del mundo, de Leila Guerriero, Y me cuenta que no puede parar.

El subte continua con su rutina de vomitar pasajeros. Entre las estaciones Federico Lacroze y Los Incas se abre un espacio. Dos lectores. Dos libros. Asesinato de calidad, de John Le Carré y Pura anarquía, de Woody Allen. 

Me bajo en Los incas.  La cartera pesa, la bolsa gigante también. Me detengo para acomodarme antes de seguir caminando.

***

“Aquellos folletos incluían consejos prácticos sobre cómo conseguir energía espiritual, sobre cómo vencer el estrés mediante el amor, y sobre exactamente adónde ir y qué formularios rellenar para reencarnarse”

Woody Allen, Pura anarquía.

***

Al salir de la escalera mecánica se rompe una manija de mi bolsa, entonces la veo. Allí dentro está, protegida por un folio, La mujer rota, circa 1969. La misma edición que leí y perdí, regalo de mi amiga Lucrecia, Ese libro conmigo otra vez, me salva el día.



"Nos reíamos. Sin embargo, no hay de que reír."

Simone De Beauvoir

miércoles, 23 de abril de 2014

Siempre la oscuridad


Los libros de Emecé tienen sabor a lectura a escondidas para mí. No especialmente éste, que no leí y cuya edición es bastante nueva. Pero ayer, en el #SubteA, esta lectora que no leía capturó mi atención. Dejé mi asiento y me acerqué.


"Lo miró, súbitamente alarmada.
-¿Cómo es que sabe mi...?
Sintió el pinchazo de una aguja hipodérmica en el brazo y un instante después se
entregó a la oscuridad que la esperaba."

Sheldon, Sydney. ¿Tienes miedo a la oscuridad?. Emecé: Buenos Aires, 2005.


Y pensé en  Marguerite Duras cuando escribió: “Tal vez siempre se lee en la oscuridad. Aun en pleno sol, afuera la noche se agolpa en derredor de un libro”



domingo, 30 de marzo de 2014

Los riesgos de leer

Sobre la lectura y sus implicancias.
El jardín de bronce, en plena calle, tan cercana al barrio de la historia.

El relato cuando se mete en un cuerpo,
y no lo abandona ni cruzando.




"Ahora sentía en carne propia lo que solo había podido imaginar lejanamente: cada desaparecido es el comienzo de un grito que ya no se detiene. La muerte es algo más liberador, es algo que tristemente da una respuesta. Pero alguien que desaparece es una pregunta interminable."

El jardín de bronce, Gustavo Malajovich.



domingo, 2 de febrero de 2014

Viejas preguntas


Sin cámara en mano, leo.



¿Duermen las plantas?
¿Qué es un oasis?
¿Cómo se forman los colores en un prisma?
¿Qué significa S.O.S?
¿Hay animales que duermen durante el invierno?


¿Cómo es que los libros aparecen siempre en mi camino? Esta última pregunta me la hago yo, mientras pienso que desde que rescaté este libro de la basura, tuve ganas de releerlo.
Son preguntas viejas, que leí hace más de 30 años. Pero no pude dejarlas en la vereda. Necesité seguir preguntando, y repreguntando.

Será por eso, que luego de una caminata por Agronomía, por la calle Andonaegui, este libro me hizo parar. Los libros detienen y hacen andar. ¡Vaya paradoja!

¿Cómo propaga la Naturaleza las semillas?
La semilla de las plantas, contenida en el fruto, guarda en su interior el germen de otra planta, muy pequeña, que se llama embrión. La Naturaleza ayuda de diversos modos a las plantas para que puedan propagar sus semillas a la distancia. De otra forma, crecerían siempre en un mismo sitio, donde sus semillas caen al suelo, en la zona donde está la planta madre.

Así con las plantas como con la lectura, pienso.


(Preguntas y respuestas para NIÑOS CURIOSOS, 
de Albertina Juliot. Ilustraciones de Santos Martínez Koch. Editorial Sigmar, Buenos Aires, 1972)


miércoles, 15 de enero de 2014

Rojo y gastado

Sube al #SubteB tambaleándose. Le cuesta sostenerse en el vaivén. Tres de los que estábamos sentados nos paramos para cederle el asiento.
Al final se sienta a mi lado, un chico que  bajaba en la estación siguiente insistió en quedarse parado.
Se acomoda, abre su bolso y saca el libro. 
Un libro rojo, pequeño y viejo.
La política en España, leo de reojo. 
El libro tiene una cinta gastada en la punta con la que marca el sitio dónde deja de leer, exactamente una estación antes de bajarse.



jueves, 19 de diciembre de 2013

Despedida en la vereda

Buenos Aires en Diciembre. Un calor de morirse, no hay aire, en muchos lugares no hay luz, la calle está pegajosa, todos hervimos. Y sin embargo, sucede.
Al salir del #SubteB, luego de un par de cuadras, la veo. Despedida en la vereda, sentada en la solia de acceso al local.

"¿Era Lucas consciente de ello? En cuanto me di cuenta de que lo más seguro era que sí, me asaltó el pánico.
Le observé mientras se ponía una camisa de franela y se ataba los cordones de los zapatos. Estaba aterrada. ¿Pensaba Lucas que si moría volveríamos a estar juntos? ¿O acaso la vida ya no tenía sentido para él? Para mí sí lo tenía. Quería que viviera y estuviera a salvo y fuera feliz por los dos." 


Despedida,  de Claudia Gray.



Esta lectora prescinde incluso de la silla en la vereda.

"Llegaron las noches de las sillas en la vereda; de las familias estancadas en las puertas de sus casas; llegaron, las noches del amor sentimental de "buenas noches, vecina", el político e insinuante "¿cómo le va, don Pascual?". Y don Pascual sonrie y se atusa los "baffi", que bien sabe por qué el mocito le pregunta cómo le va. Llegaron las noches...Yo no sé qué tienen estos barrios porteños tan tristes en el día bajo el sol, y tan lindos cuando la luna los recorre oblicuamente. Yo no sé qué tienen; que reos o inteligentes, vagos o activos, todos queremos este barrio con su jardín (sitio para la futura sala) y sus pebetas siempre iguales y siempre distintas, y sus viejos, siempre iguales y siempre distintos también. Encanto mafioso, dulzura mistonga,ilusión baratieri ¡qué sé yo qué tienen todos estos barrios!; estos barrios porteños, largos, todos cortados con la misma tijera, todos semejantes con sus casitas atorrantas, sus jardines con la palmera al centro y unos yuyos semiflorecidos que aroman como si la noche reventara por ellos el apasionamiento que encierran las almas de la ciudad; almas que sólo saben el ritmo del tango y del "te quiero". Fulería poética, eso y algo más."


Roberto Christophersen Arlt, Aguafuertes Porteñas, 1935

sábado, 7 de diciembre de 2013

Rosario siempre estuvo cerca

Hablo por teléfono con Lili Quillay y le comento que gracias a un encuentro ¿fortuito?  le va a llegar algo de mi parte. Es un viernes furioso en Buenos Aires y mi próximo destino es el centro. Camino al subte pensando en Rosario.

Lee con auriculares grandes marca Sony. Yo me subo en Tronador y lo veo leer, lo miro escuchar. Lo escucho leer aunque no hable.
Detiene su lectura. Marca el ritmo. Vuelve a leer.
¿Leerá al compás?
Cuando me siento, el título aparece: La mesa de los galanes del negro Fontanarrosa. Otra vez Rosario.




"Sin embargo un día, el Colorado llegó a “El Cairo” considerablemente excitado. Lo había llamado el rubio desde su tanguero reducto de Pompeya, para imponerlo de una infausta noticia: había muerto el padre, aquel viejo ferroviario que inaugurara la estirpe canalla y que supiera jugar en Sparta y Rosario Central. El Colorado —siempre de acuerdo a su versión oral— se había realmente conmovido. Que ese tipo, su simpatía estival, lo llamara al solo efecto de comentarle la muerte de su progenitor, era una palmaria demostración de que aquella amistad (surgida de los colores gloriosos) era más profunda que lo sensorialmente perceptible y que, por lo tanto, el rubio —ahora huérfano— deseaba compartir el momento de congoja con el circunstancial amigo, tan lejano.
—Pero la cosa no terminaba allí —advirtió el Colorado, nuevamente en la Mesa de los Galanes, esta vez enriquecida por la presencia del Pochi y de Belmondo—. La cosa no terminaba allí. Parece que el viejo, antes de morir, pidió como última voluntad, que sus cenizas se tiraran en las canchas de Sparta y de Central, los dos cuadros donde él jugó...
Por los muchachos cruzó una sombra de respetuosa sorpresa.
—La mitad de las cenizas —especificó el Colo— en la cancha de Sparta. Y la otra mitad en el Gigante ¡Mirá vos el deseo del tipo!
—¿Y alcanza para tanto? —frunció la cara el Pitufo, siempre un poco irreverente.
—¡Y qué sé yo! ¡Qué sé yo! Te imaginás que nunca me vi metido en un trámite de éstos, Pitufo.
—¿Era grandote el hombre? —lo del Centu tampoco sonó muy cuidadoso."

Cenizas, Roberto Fontanarrosa

***

Entonces pienso en el El Cairo, que como tantos, quise conocer ni bien pisé Rosario la primera vez hace tantísimos años, en una época en la que llegaba el viernes a la noche y la pregunta era: ¿Este fin de semana a dónde?
Cenas y cafés con amigos de allá y de acá. Encuentros. Estar en el lugar de el hecho. Ver la mesa. Los libros. Las fotos. El Larousse ilustrado que dicen que dejó allí Malena, una de las pocas mujeres que se sentaron en la mesa de los galanes.

Y del recuerdo de El Cairo a la cena del jueves: Ni bien me senté en una mesa repleta de conocidos virtuales o desconocidos reales, uno de los comensales dijo al pasar que era de Rosario. Le pregunte si volvía para allí después de la cena, me dijo que si. Le pregunté si no le llevaría algo a una amiga. Sorprendido me dijo también que si. "¿Tenés acá lo que querés que lleve?". Las carteras femeninas encierran tantos misterios, le dije.
Y entonces viajaron las Postales La Vereda 2013 para Rosario.



Un detective en La Vereda

Juan Pedro Joaquín Casas
Tiene 18 años.
Un tipo vino y tocó el gatillo, cuando le quería sacar la pistola. La bala rebotó en una mosca y le dio a él mismo. Se casó con Lady Gaga.
Como todos los detectives, sale a investigar de noche. Y de día se hace pasar por otra cosa, como le dice su jefe, para que no los descubran.
Cuando le preguntan su nombre, él dice que se llama Gabriel. Y cuando le preguntan su apellido, dice Velázquez. Su sobrenombre es “Cabezón”. 


Un detective en La Vereda (fragmento), 
creación colectiva (grupo de 9 a 12 años), 
Taller de escritores La Verrea, 2013.


Cabe destacar que el comensal al que le pedí semejante favor postal era a este ese entonces de los desconocidos totales. Real y virtualmente hablando.

Pero bueno, todos sabemos que Rosario siempre estuvo cerca.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

De caminatas, cadáveres y vergas

Rumbo al #SubteB me sucede un encuentro providencial con @ivasteinberg que caminaba con su remera naranja brillante al sol, como perdida, por una calle tan conocida por ambas.
Hablamos de yoga, específicamente de la postura del cadáver, entre otras cosas... Relaciones, peleas, pulsiones, vejez, hijos, finales, locuras transitorias, obsesiones permanentes.

En el subte seguimos la charla. Nos sentamos. Ivana solo viajaba una estación. En su lugar, se sentó una chica que automáticamente sacó un libro de una bolsa.
De mis #EscenasLectoras preferidas, cercanas pero ajenas.




Lo abre y algo en su modo de leer denota una relectura. Yo leo con ella el principio de su libro:

"El centro del mundo es el cadáver"

Escribe. Hace gráficos. Juega con el libro.Toca la contratapa como acariciándola. Pasa las hojas lentamente.
El libro está muy subrayado. Vuelve al comienzo. Luego lo cierra. Lo vuelve abrir.

“La noche había sido cruzada por una sola, interminable cópula. Nada más era posible entre nosotros (…) volví a levantarle las piernas y volví a clavarle la verga (…) Le di como para matarla. Cuando volví a detenerme el dormitorio estaba ya totalmente iluminado por el resplandor (…) Y gritó. Finalmente gritó. Gritó como nunca oí gritar a nadie en mi vida. Como si se le fuera, dolorosa, penosa, interminablemente el alma del cuerpo (…) Saqué la verga, tensa, gigantesca, nudosa, venosa, monstruosa, y se la mostré. Incapaces de hablar nos mirábamos, incrédulos”


El centro del mundo, (fragmento)*

Retoma el gráfico y luego anota y anota,  hasta que guarda el libro y se baja.




Al final del día de locos sigo pensando en El centro del mundo, de Ercole Lissardi. Ahora sé que es un volumen que reúne tres nouvelles consideradas calientes.
Camino casi corriendo al #SubteB otra vez, y otra vez no funciona. Está cerrado. Son las 20.30. Hace más de doce horas que salí de mi casa.
Desde el colectivo lleno pienso: "El centro del mundo es un cadáver."
Y entonces,  instantáneo como un café, viene el poema:

"En el centro de la fiesta
está el vacío.
Pero en el centro del vacío
hay otra fiesta."

Roberto Juarroz


*Fragmento extraído de http://lecturassrasantes.blogspot.com.ar/2013/04/el-centro-del-mundo-ercole-lissardi.html

viernes, 29 de noviembre de 2013

Los anteojos negros. Realidad, tiempo y ficción


No me puedo dormir, y en mi cabeza aparece un libro. Intento recordarlo. Lo busco en las bibliotecas diseminadas por toda la casa pero no lo encuentro. Intento en Google, lo consigo, lo descargo, lo releo. 

Y entonces pienso en el lector de la remera de los Blue Brothers que ayer, 28 de noviembre de 2013, leía un libro publicado en 1945. Un libro del Séptimo Círculo. La colección de Borges y Bioy Casares. Los mejores asesinatos de la historia. Los policiales que devoré y luego  robé de mi casa materna. Que luego presté, regalé, y algunos, sólo algunos, conservo... 

Los anteojos negros que te hacen ver todo de otro modo, que te defienden, que te esconden. Que te muestran otra realidad. Leer Los anteojos negros, sin gafas, hasta el final.

    


Viene entonces  Cortázar a mi cabeza, hablando del tiempo entre la escritura y la lectura, los tiempos entre la escritura y la lectura. 68 años que desaparecían ayer ante mis ojos en un solo instante.



Henri Cartier Bresson hablaba del "instante decisivo", ese en el que se unen realidad y fotografía: el click. 
El instante, el disparo que lo corta y la grieta que abre en la realidad para siempre. Todo lo demás, es ficción.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Coincidencias. 37 años. Nunca más

Subo al #SubteB. Es 16 de Septiembre de 2013. Son treinta y siete años de la noche de los lápices, y las noticias y la historia me anduvieron rondando todo el día. Corría 1976  y diez estudiantes de la de la Escuela Normal 3 de La Plata fueron secuestrados. Tenían entre 14 y 18 años y estaban participando de la lucha por el boleto estudiantil,  militaban en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y al día de hoy seis de ellos continúan desaparecidos.

Y en ese contexto, pensando en una fecha, me subo al #SubteB en la estación Pueyrredón.


"Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. ¿Quiéne exactamente los habían secuestrado? ¿Por qué? ¿Dónde estaban? No se tenía respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no habían oído hablar de ellos, las cárceles no los tenían en sus ¦ldas, la justicia los desconocía y los habeas corpus sólo tenían por contestación el silencio. En torno de ellos crecía un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jamás un lugar de detención clandestino individualizado, nunca la noticia de una sanción a los culpables de los delitos. Así transcurrían días, semanas, meses, años de incertidumbres y dolor de padres, madres e hijos, todos pendientes de rumores, debatiéndose entre desesperadas expectativas, de gestiones innumerables e inutiles, de ruegos a influyentes, a oficiales de alguna fuerza armada que alguien les recomendaba, a obispos y capellanes, a comisarios. La respuesta era siempre negativa."


Fragmento del Prólogo. Nunca Más - Informe de la Conadep - Septiembre de 1984


Y entonces escucho el alto parlante: una voz dice "Esta formación finaliza su recorrido en la estación Federico Lacroze". Me bajo como todos y espero.

Me subo al subte siguiente. Vuelvo a mirar al lector que hizo mi mismo recorrido, mientras pienso... Es esto, agarrarse fuerte al Nunca más, para que nunca más.


 Memoria. Verdad. Justicia.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Entre El federal y Cortázar mi vuelta al día

Ayer en el #SubteB, quedé atrapada entre dos lectores.
Me senté a su lado porque me da felicidad encontrarme con Cortázar en cualquier sitio. Pero La vuelta al día es de mis hallazgos favoritos. Y hacía mucho tiempo que no lo encontraba.



"Grave problema argentino: Querido amigo, estimado, o el nombre a secas

Usted se reirá, pero es uno de los problemas argentinos más difíciles de resolver. Dado nuestro carácter (problema central que dejamos por esta vez a los sociólogos) el encabezamiento de las cartas plantea dificultades hasta ahora insuperables. Concretamente, cuando un escritor tiene que escribirle a un colega de quien no es amigo personal, y ha de combinar la cortesía con la verdad, ahí empieza el crujir de plumas. Usted es novelista y tiene que escribirle a otro novelista; usted es poeta, e ídem; usted es cuentista. Toma una hermosa hoja de papel, y pone: "Señor Oscar Frumento, Garabato 1787, Buenos Aires." Deja un buen espacio (las cartas ventiladas son las más elegantes) y se dispone a empezar. No tiene ninguna confianza con Frumento; no es amigo de Frumento; él es novelista y usted también; en realidad usted es mejor novelista que él, pero no cabe duda de que él piensa lo contrario. A un señor que es un colega pero no un amigo no se le puede decir: "Querido Frumento." No se le puede decir por la sencilla razón de que usted no lo quiere a Frumento..."


Entonces se sienta a mi lado una revista: EL FEDERAL.


Y voy, como si siguiera una pelota imaginaria, de un lector a otro. De "El arte de tener razón" a "Para llegar a Lezama Lima"...




"¿Por qué escribir, si de alguna manera ya todo ha sido escrito? Gide observó sardónicamente que como nadie escucha, hay que volver a decirlo todo..."


La vuelta al día en ochenta mundos, Julio Cortázar.



Y entonces busco el libro. Lo encuentro. Y llega la relectura a partir de la lectura de otro. De otros. En esta edición recobrada hace unos años. Este lugar seguro a dónde volver.


sábado, 7 de septiembre de 2013

Hamacarse. Encimarse. Leer...

El silencio, lleno.
El estado de entrega, total.
La intimidad, compartida.
La lectura, silenciosa.
#AmigosDe12 se hamacan en manga.
Septiembre 1, y domingo.

lunes, 26 de agosto de 2013

Leer desde el principio

Principio de necesidad, de Ana López

Las primeras lecturas...

Día 6
"Disculpa, ¿vas a Roma?, dijo el tipo en el preembarque de Ezeiza. 
Yo sonreí y dije que sí.
¿Y por casualidad no sigues a Moscú?, agregó. 
Buscaba, me di cuenta entonces, alguien con quien hacer la conexión en Italia. Pero mi escala en Roma no era para ir a Rusia. Mi escala era para seguir a Barcelona.
¿Y si vamos a Moscú?, le pregunté a Martina esa noche o a la mañana siguiente, cuando ya estábamos aquí en su departamento [piso, Julia, que aquí decimos piso] y hacíamos planes para lo que sería nuestro viaje."




La alegría concreta...de llegar al papel.



Martes 25 de Junio. Se impone la lectura contra fuego y agua. #Literal.
Leer con otros, leer para otros.




Y así, de la mano de Ana López, Julia se mete y sigue generando #EscenasLectoras. Entre contratapa y dedicatorias: la historia.



"Nada, sin embargo, desplazará de la conciencia de Julia que hay un principio de necesidad que la mantiene ahí y que, sin embargo, el esfuerzo no dará ninguna clase de frutos. Principio de necesidad es una impecable primera novela que lleva al lector de Buenos Aires a Barcelona del mismo modo que se avanza del comienzo al final del libro: con un principio de vértigo."
Juan Martini. Contratapa de Principio de  necesidad.



"A mí no me gusta viajar. Puesta en situación lo hago y lo disfruto, pero lo que las personas aprecian de los viajes a mí me dura demasiado poco: el tiempo que hay que quedarse en una iglesia, en un museo, en un punto panorámico. Es como si me alcanzara con una mirada breve y no necesitara más. Corto plazo para mirar."

Podríamos hacer una lista infinita de modos de leer, empiezo:
  • Caminando
  • Sentada
  • Entre muchos
  • Con otros
  • Entre otros
  • En el sillón
  • En el libro
  • Junto a los gatos
  • ...
















"En los cajones de Martina hay: 
un paquete de postales atadas con una gomita; 
un CD de grandes éxitos de Carlos Gardel;
una novela de Danielle Steel;
un paraguas de cartera; 
un consolador;
un costurero de viaje;
un teléfono celular, de hace dos o tres años."


Ana López, Principio de necesidad.



< Se agradece la colaboración fotográfica de @lopezjd >





domingo, 11 de agosto de 2013

Libros en el camino. Domingo...¿Día de guardar?

En el camino a votar, mientras pensábamos en comprar el pan y demás enseres para el almuerzo, andábamos Vivi Bilotti y yo con cuidado de no perdernos para siempre en el Parque Chás profundo, cuando hicimos el primer descubrimiento en el camino: delante de un chino, en Los Incas y Victorica, una mesa de libros leídos. Libros a precios razonables, todos los domingos... (No supo el diariero contestarme si el resto de la semana también los podíamos encontrar)



Una mesa con títulos como El último Don, El caso Bourne, La cara del engaño, El principito, entre otros, muchos otros.



"Todos los hombres son completamente responsables de sus actos, cualesquiera que sean las tensiones, el remordimiento o la dureza de las circunstancias."


El último Don, Mario Puzo.


Y luego, en la vuelta, más descubrimientos. Un sembradío de libros en la calle Victorica. Tres mujeres y un hallazgo. Libros en disputa.



Luego de la revuelta, la repartija ...  Vivi se quedó con  poesía en portugués, de Cecilia Meireles, que venía -nuevo descubrimiento- con dos santitos plastificados adentro: Santa Guadalupe, y  Cosme y Damián -que parece ser que te defienden de cualquier enfermedad desesperante-, la vecina que tiraba la basura en el contenedor, con Lacan. Yo elegí a Paul Auster en inglés. Umbanda quedó en la calle Victorica, junto con Sherlock Holmes y algunos más.



"Vagabundeé mentalmente durante varias semanas, buscando la manera de empezar. Toda vida es inexplicable me repetía. Por muchos hechos que cuenten; por muchos datos que se muestren, lo esencial se resiste a ser contado. Decir que fulanito nació aquí y fue allá; que hizo esto y aquello, que se casó con esta mujer y tuvo estos hijos, que vivió, que murió, que dejo tras sí estos libros o esta batalla o ese puente, nada de eso nos dice mucho. Todos queremos que nos cuenten historias, y las escuchamos del mismo modo que las escuchábamos de niños. Nos imaginamos la verdadera historia dentro de las palabras y para hacer esto sustituimos a la persona del relato, fingiendo que podemos entenderle porque nos entendemos a nosotros mismos. Esto es una superchería. Existimos para nosotros mismos, quizá, y a veces incluso vislumbramos quiénes somos, pero al final nunca podemos estar seguros, y mientras nuestras vidas continúan; nos volvemos cada vez más opacos; más y más conscientes de nuestra propia incoherencia. Nadie puede cruzar la frontera que lo separa del otro por la sencilla razón de que nadie puede tener acceso a si mismo."



La habitación cerrada, Trilogía de Nueva York , Paul Auster


viernes, 28 de junio de 2013

En tres tiempos

#EscenasLectoras en tres tiempos. Vía #DaniGoldin "Se conocieron ahí en el bar. El libro era de él." #PrimerTiempo




"Les pedí escuchar la historia-me daba miedo interrumpir pero era muy tentador-Me dejaron." #SegundoTiempo




Y después ella dijo que se los leyera «de verdad»." #TercerTiempo"